El MAM es un movimiento social y político, integrado por mujeres lideres feministas que desarrollan procesos de incidencia publica para la igualdad de derechos y el fortalecimiento de la institucionalidad democrática.

Surgimiento del movimiento, etapas claves de su refundación.

El movimiento autónomo de mujeres (MAM), surge como un espacio organizativo en 1992, bajo un contexto de construcción hacia la democracia, así surgen las mujeres organizadas y se elabora una apuesta feminista en ese camino, de cara a la incidencia política y el fortalecimiento de un país democrático.

El segundo momento más importante del movimiento es a partir del 2003, con el gobierno de Bolaños, pues después del pacto de Ortega y otros sectores hubo un debilitamiento y partidización de las instituciones públicas.

En el año 2006 las feministas se convierten una vez más en voces críticas ante el retorno de Daniel Ortega al poder, y la instauración de un gobierno autoritario. El Movimiento autónomo de mujeres se dota de una vocería pública para transformarse en un espacio más visible y articula una plataforma de trabajo desde el feminismo, el Movimiento Renovador Feminista (MRS), acogió la plataforma del MAM como parte de su agenda. Desde el 2007 las organizaciones enfrentan casos de criminalización, bajo una lista de proyectos que no pueden ser beneficiados.

En término organizativo ya se habían posicionado trabajos comunitarios, durante la crisis del 2018 alrededor del 50% de la vocería pública tuvo que moverse de casa por seguridad, mencionar también el caso de Ana Quiroz, que sufrió expropiación de bienes, exclusión y cancelación de bienes.

El MAM frente a la crisis de abril, ruta de salida.

Trabajar una ruta de salida a la crisis son parte de la unidad azul y blanco de la que somos parte, aportando en los procesos democráticos, de esta manera se crea una

nueva propuesta para incidir en los derechos y demandas de las mujeres, es reconstruir el país con una propuesta que verdaderamente pueda superar toda la historia de autoritarismo y violencia que ha pasado en el país.

La violencia política refuerza un modelo autoritario, la distribución de armas para las estructuras represivas, ponen en un mayor nivel de riesgo la vida de las mujeres.

El país ocupa un cambio de gobierno porque es parte de lo que el sistema ha fortalecido, una sociedad que no reconoce los derechos de casi la mitad de su población, las mujeres. Un cambio para fortalecer un estado que no use la violencia como método para solucionar conflictos.

Como MAN incidimos con un compromiso hacia todos los nuevos actores que se perfilan en este proceso de cambio, para lograr el reconocimiento de los liderazgos y demandas de las mujeres en un proceso legitimo del país.

La diversidad es lo que debe hacernos fuertes como país, en la medida que reconocemos la diversidad, la pluralidad y en la medida que nos comprometemos con el tema de derechos humanos, sin apellidos y sin exclusión, en esa medida vamos a poder construir una sociedad más equitativa e igualitaria. Hacia esa narrativa y compromiso abona el movimiento, claro es poderoso el machismo institucional y arraigado en nuestra cultura política y cotidianidad de las represiones de hombres hacia mujeres, es un compromiso ante todos los derechos y diversidades.

Estado y Violencia

La Violencia política lo que hace es reforzar un modelo autoritario que usa la violencia como método para mantener al poder y para someter a ese poder al resto de la ciudadanía, en ese sentido todos los actos de represión, violencia extrema, crímenes de lesa humanidad y violencia sexual como método de tortura, toda esa violencia institucional y política refuerza en los imaginarios colectivos la violencia e impacta en las otras temáticas sociales como la violencia en contra de las mujeres.

Es letal la distribución de las armas de guerra para todas las estructuras de represión de este régimen, porque esto también facilita que las mujeres corran

riesgos más letales de muerte y toda la desprotección institucional cuando estas se vuelven defensoras del régimen, cualquier capacidad institucional para frenar la violencia de las mujeres es negativa.

Acciones para enfrentar la violencia machista en los nuevos espacios democráticos.

El movimiento feminista en Nicaragua se ha caracterizado en apelar por los cambios reales, promoviendo de manera muy crítica, fiscalizando en los espacios de comunicación e interacción los discursos machistas y misóginos. La apuesta para el cambio es el acuerpamiento a las más jóvenes, en este nuevo camino de construcción hacia la democracia no se va a tolerar ni naturalizar la violencia machista.

Existió una respuesta muy fuerte en términos de machismo y de violencia hacia las denuncias de violencias sexual, por ejemplo, que las mujeres estaban siendo victimas de sus propios compañeros incluso de los que han estado de padres de la lucha cívica, por muy controversial es una apuesta para el cambio, el mencionar, el visibilizar, el denunciar la violencia y la sanción social que se promueve y el acuerpamiento que se plantea desde el feminismos para estas nuevas generaciones que desde las redes denuncian la violencia, todo esto es parte del cambio que se esta construyendo, ya no es solo discurso, es una práctica de no tolerar estas formas de naturalizar la violencia y discriminación hacia las mujeres y otras diversidades como combatir la homofobia.

Reapertura comisarías de la Mujer.

El programa de la comisaría no es la casita ni la infraestructura, el programa establece un modelo de atención integral, además se acompaña con una ley integral contra la violencia que es la ley 779. La infraestructura existe y esta rotulada en todas las instalaciones de las policías, lo que se desinstalo a nivel de policía fue el desarrollo e implementación de ese modelo integral de atención a la violencia que

no solo implicaba la atención policial, también implicaba el poder de las víctimas para acceder y contar con un proceso de fortalecimiento, un acompañamiento psicosocial, jurídico y garantías, dotar desde el sistema de justicia mecanismos que están en la ley para proteger a la víctimas y sancionar a los agresores.

Las comisarías se abrieron como el espacio físico que ya existen, en manos de personal policial, si realmente se pusieran en función las comisarias partirían con habilitar la estructura propias de las comisarías, que parte de la dirección policial nacional de las comisarías que también fue eliminada de las estructuras, que fue eliminada de facto, porque la ley de la policía mantiene en su estructura la comisión especial de comisarias.

Al estado de Nicaragua le toca rendir cuentas en materia de derechos humanos ante el mecanismo de Naciones Unidas, una forma de ellos de querer cambiar la crítica hacia el cierre de los programas y las reformas a la ley 779, en el discurso construyeron la habilitación.

Crisis sanitaria y violencia.

No se puede demostrar con estadísticas porque no se cuenta con una especialización en la policía, no hay una respuesta institucional para atender la violencia. La pandemia en la medida que va, en caso de las que tienen mas de tres en casa por las decisiones de las empresas al teletrabajo, eso explica el agudizamiento de la violencia en las familias, porque esta permanente, son las mujeres conviviendo con el enemigo, se agudiza el riesgo de las mujeres.

En términos estadísticos cuando se llevaba una estadística de lo que se denuncia, el lugar con mayor riesgo eran los hogares de las mujeres, las formas de femicidios que al menos salen a nivel publico están ligados a situaciones de violencia en los hogares o mujeres que decidieron nos seguir en relaciones violentas.